Casa Fortunato, sentirse como en casa

Filipa Fortunato y su familia

Cuenta António Costa Lopes, marido de la directora de Casa Fortunato, Filipa Fortunato, y responsable del proyecto arquitectónico, que la idea de abrir un hotel les venía de lejos, pero que fue al decidir trasladar a otra ubicación el estudio profesional que comparte con su hermano cuando se les presentó la oportunidad de realizarla.

Un centenario edificio pombalino

Desde el inicio, Filipa y António tuvieron claro que querían unir en el mismo lugar el hotel y la vivienda familiar. Para ello, “era imprescindible -dice António- que se tratara de un edificio con espacio suficiente para las habitaciones y amplias zonas de uso común”. Y la casa que había ocupado su despacho de arquitectura respondía plenamente a esas necesidades. Se trata de una construcción centenaria de estilo pombalino situada en la esquina de una avenida arbolada en el barrio residencial de Amoreiras de Lisboa.

Interior de Casa Fortunato

En la planta baja del edificio, al que se accede a través de un luminoso vestíbulo con suelo de mármol blanco, se encuentran los espacios comunes: la sala de estar, el comedor y, unida a este, la cocina bulthaup. En la primera planta, a la que se llega subiendo una hermosa escalera volada en espiral, es donde se encuentran las nueve habitaciones del hotel. Hay además una segunda planta, de nueva construcción y discretamente oculta tras el remate de la fachada, donde se halla la vivienda familiar.

Hija de Filipa Fortunato

Una decoración para sentirse en casa

Cada una de las habitaciones para huéspedes tiene una decoración singular en la que conviven elementos arquitectónicos preexistentes - techos altos, chimeneas francesas, arrimaderos o carpinterías antiguas- con una combinación ecléctica de mobiliario de distintas épocas, gran parte del cual es el resultado de la pasión coleccionista de António y Filipa. Encontramos también papeles pintados con serializaciones de motivos geométricos alternando con colores lisos en las paredes, alfombras marroquíes o solerías hidráulicas, como la del comedor. El resultado es una feliz combinación de la calidez informal de un bed and breakfast y el refinamiento de un hotel exclusivo.

Interior de Casa Fortunato

Como dice António, la idea era lograr la atmósfera de una casa “donde las habitaciones son diferentes en todos los sentidos: en sus formas, zonas, colores y en casi toda la decoración”.

Familia de Filipa Fortunato en la cocina

Una cocina b2 como lugar de encuentro

Uno de los lugares que mejor ilustra la filosofía del hotel es sin duda el comedor/cocina. Se trata de una amplia sala rectangular de la planta baja, con suelo de baldosa hidráulica en tonos ocres, donde una vez más conviven mesas, sillas, aparadores y elementos decorativos de distintas épocas y estilos, iluminada por amplios ventanales que se abren a la calle y al patio interior. En unos de sus lados destaca la cocina con sus dos bancos de trabajo bulthaup b2 y al fondo un frente funcional b3 donde se alojan los equipamientos, los instrumentos de cocina y la zona de aguas.

Cocina bulthaup de Casa Fortunato

Como dice António: “Tener una bulthaup era un requisito fundamental y siempre formó parte del proyecto. Se trataba de que la primera imagen al entrar en el salón fuera la de los dos bancos de trabajo b2, tan sobrios y poderosos a la vez. Es donde se prepara y se presenta la comida, donde se charla. Es el verdadero centro”.

Fotógrafo: Adrian Pedrazas Profumo

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