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Otl Aicher fumando

Han subido a la torre de la iglesia mayor de Ulm, el edificio gótico más alto del mundo. Sopla el foehn y el aire tiene la cristalina transparencia de una lágrima. Desde la altura se divisan las lejanas cimas de los Alpes y la Münsterplatz parece una miniatura. Otto aguanta la respiración y se descuelga sobre el vacío asido a la mano Fridolin, que hace de contrapeso.

- ¡Confía en mí Otl!
- Frido, tú primero dame la cámara y después el espejo.
Otl extiende el brazo y dispara su Rolleiflex nada más asoma el reflejo de una gárgola sonriente.

Algunas de aquellas fotos, de una extraordinaria calidad, han llegado hasta nosotros a través del calendario de la Volkshochschule de 1947. Son el resultado de la combinación de la tecnología alemana más puntera, de jugarse el tipo, y de la originalidad de quién es capaz de ver más allá de la lente.

A Otl Aicher no se le permitió estudiar en la universidad. Lejos de cruzarse de brazos se hizo autodidacta y -junto a su mujer Inge Scholl- devino durante la posguerra el mayor animador de la vida cultural de Ulm. El legado de Otl Aicher nos deja la fundación de la HfG de ULM, la escuela que definió diseño tal como lo entendemos hoy, así como puñado de trabajos que forjaron la personalidad de empresas como Lufthansa, Braun, Erco, bulthaup, imágenes inolvidables como las de los juegos olímpicos de Múnich ’72 o la tipografía Rotis, con la que está escrito este texto.

Otl Aicher diseñador

Pero si hoy Otl Aicher es recordado como uno de los diseñadores gráficos más importantes del siglo pasado es en parte por esa capacidad para ver más allá de una lente pulida en Jena. El diseño es el arte de ofrecer respuestas eficaces y elegantes a cuestiones formales a menudo complejas. El cartel anunciador de una conferencia, un libro, la identidad corporativa de una empresa o, en definitiva, la comunicación clara y memorable de contenidos, son en particular las misiones del diseñador gráfico. Pero para Aicher, el diseño además de todo esto era un imperativo ético, es decir, una manera de poner a prueba la solvencia moral de la sociedad y la de sus clientes.

Bulthaup, de la mano de su recién nombrado CEO, Gerd Bulthaup (1944-2019) se sometió a partir de 1979 a dicho examen. La complicidad entre ambos, trabada durante más de tres años de entrevistas y de viajes, transformó radicalmente una fábrica de mobiliario de calidad en un privilegiado instrumento de reflexión sobre la vida doméstica moderna.

Mientras que Gerd Bulthaup fue para Aicher el contrapeso perfecto, y una de esas manos en las que se podía confiar antes de salir al vacío, Aicher, fue para bulthaup como ese clic que al disparar una cámara nos revela un punto de vista radicalmente nuevo.

Portada del libro "La cocina para cocinar"

Arturo Frediani

Arturo Frediani es Dr. Arquitecto y será uno de los ponentes de la mesa redonda "La perversidad de la belleza". El legado de Otl Aicher en los tiempos de la Post-verdad que, con ocasión del 70 aniversario de la fundación de bulthaup, organizamos en Madrid, Barcelona y Girona.

Los diálogos tendrán lugar en:

COAM (Colegio de Arquitectos de Madrid)
COAC (Delegación Girona)
Centro cultural Arts Santa Mònica (Barcelona)

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