Bodegas José L. Ferrer, familia, tradición y modernidad

Aunque la denominación de origen Binissalem apenas data de 1991, de la tradición vinícola de la comarca situada a los pies de la Serra de Tramontana, en la isla de Mallorca, ya se tienen noticias en el siglo I a. C. Plinio cita los vinos baleares comparándolos con los mejores de Italia. El cultivo de la vid no se interrumpió durante el largo periodo de dominio musulmán, manteniéndose a través de los siglos hasta tomar gran relevancia durante la plaga de la filoxera en Francia en el siglo XIX. Tras varias décadas de florecimiento y exportación, la plaga llegó a la isla en 1891, diezmando también la producción local. Las consecuencias económicas fueron desastrosas en la zona, provocando incluso una ola de emigración a finales del XIX. Durante el siglo XX, la producción fue remontando lentamente, dedicada sobre todo a vinos de mesa de consumo local. La introducción hace 20 años de nuevas cepas y modernas técnicas vitivinícolas dieron un vuelco a la producción, actualmente mucho más diversificada y con una selección de creciente calidad.

La bodega José L. Ferrer en el siglo XXI. Fundada en 1931 por el bisabuelo del clan, José Luis Ferrer Ramonell, la bodega ha sido testigo de primera mano de las transformaciones del panorama vinícola mallorquín. En las últimas décadas, las nuevas generaciones de la familia han venido liderando el cambio hacia una producción dirigida a un mercado mucho más informado, exigente e internacional.

El pasado otoño, bulthaup tuvo la idea de reunir en la viña de Bodegas Ferrer a los distribuidores mallorquines con un grupo de clientes bulthaup en la isla. El evento culminó con una comida, cuyo menú, elaborado por el chef Santi Taura, fue regada con vinos de la propia bodega.

Completa gama de vinos. Bodegas Ferrer produce actualmente una amplia selección de vinos (espumoso, blanco, rosado, tinto y dulce) y tiene como bandera la recuperación y mantenimiento de los varietales autóctonos.

Veritas Brut Nature 2015. Compuesto en un 90% por la variedad autóctona mallorquina Moll, y siguiendo el método champenoise, este espumoso de burbuja fina es un vino complejo, con aromas de fruta blanca, cítricos, hierbas aromáticas, hinojo y anisados, de final fresco y suave.

Pedra de Binissalem Rosat. Con la variedad autóctona Mantonegro y Cabernet Sauvignon se elabora este rosado ecológico color frambuesa. Con aroma de fruta roja, cítricos y piña madura en nariz, tiene una entrada fresca y redonda, con notas en boca de fruta madura y una larga persistencia gustativa.

Veritas Blanc, medalla de oro Mundus Vini 2016. Es un vino de un amarillo verdoso elaborado con las variedades Moll y Chardonay. En nariz se aprecian aromas frutales junto a notas balsámicas debidas a su fermentación en barrica. De entrada fresca y de acidez equilibrada, en su paso por boca resulta suntuoso y suave.

Tinto Veritas Vinyes Velles 2014. Elaborado con las variedades Mantonegro, Cabernet Sauvignon, Sirah y Callet procedentes de los viñedos más viejos de la bodega, es un vino de un rojo profundo, con aromas a frutas del bosque, equilibrado e intenso y de persistencia gustativa larga.

Veritas Dolç 2015. Elaborado con Moscatel de grano menudo, en el Veritas Dolç 2015 predominan las notas florales. Dulce y fresco, a su paso por boca deja sensaciones afrutadas y melosas.

Arraigadas en una isla donde la industria turística tiende a fijar la mirada en el presente más inmediato, las Bodegas José L. Ferrer siguen su camino riguroso, fieles a la tradición pero con la mirada puesta en el futuro.

Fotógrafo: Adrian Pedrazas Profumo

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